
- Henry Bryan, de 27 años, falleció mientras enfrentaba el cáncer; una serie de dificultades administrativas retrasaron su acceso a la atención médica.
PRIMICIA.- Lo que debió ser una batalla médica se transformó en una condena burocrática y laboral. Henry Bryan, un joven trabajador de 27 años de la Red de Salud de Angaraes, perdió la vida ayer tras enfrentarse a un sistema que, lejos de protegerlo, lo empujó al olvido.
Hoy, su historia genera profunda indignación y se vuelve viral ante la crudeza de la negligencia institucional.
A pesar de la existencia de la Ley 32431 (y su reglamento DS 008-2026-TR), que garantiza la nulidad del despido para pacientes oncológicos, y la Ley 31336, diseñada para asegurar la cobertura universal y gratuita, Henry fue cesado de su centro de labores. Este despido arbitrario provocó la pérdida inmediata de su seguro de EsSalud, dejándolo en la más absoluta vulnerabilidad en el momento más crítico de su enfermedad.
La tragedia no terminó ahí. Según denuncian sus familiares, la Red de Salud de Angaraes impuso una serie de vallas administrativas que retrasaron la entrega de documentos esenciales. Esta insensibilidad y lentitud burocrática impidieron que Henry pudiera afiliarse a tiempo al Sistema Integral de Salud (SIS) para continuar con su tratamiento oncológico. Literalmente, los trámites le costaron la vida.
EXIGEN JUSTICIA Y AYUDA URGENTE
La familia de Henry no solo enfrenta el inmenso dolor de su pérdida, sino también el abandono del Estado. Hoy alzan la voz para exigir a las autoridades una investigación exhaustiva y sanciones drásticas contra los funcionarios responsables de su despido ilegal y de la negligencia administrativa que le negó el derecho a luchar por su vida.
Al mismo tiempo, claman por apoyo solidario urgente para lograr trasladar el cuerpo de Henry a su tierra natal. Buscan darle digna sepultura en el mismo lugar que lo vio nacer, pero que paradójicamente le cerró las puertas, le dijo «adiós» arrebatándole su empleo y lo dejó a su suerte.











